miércoles, 12 de noviembre de 2014

El después del crimen

El asesinato de la adolescente de 17 años no fue lo único violento del caso de Melina Romero. Mucho de lo más espantoso vino después con la masificación de noticias sobre su crimen.

El pasado 23 de septiembre apareció muerta Melina Romero, después de su desaparición el 24 de agosto. A partir de este hecho se dieron múltiples opiniones acerca de un “modelo de adolescente” que dicen brindaba la joven, algunos periodistas hasta insinuaron la frase “Ella se la busco”, entre otros desastres.
“Bolichera”, “fumadora”, “dedicada a la vagancia”, “de padres separados” son muchos de los adjetivos que se le asignaron a esta joven, como queriendo dar razones de que merecía morir.
En una nota a cargo de “Chiche” Gelblung se nombró, la mala influencia que Miley Cyrus, la actriz/cantante norteamericana, les brindaba a las adolescentes en sus shows. “Miles de chicas de entre 12 y 20 años idolatran a la estrella estadounidense que, sin exagerar, impone una escuela para las futuras Melina Romero: ¿qué clase de influencia es este tipo de artistas para las jóvenes argentinas que cada fin de semana tienen la posibilidad de imitarlas en un boliche?” decía “Chiche” en su nota del Diario Veloz.
Sin embargo, un grupo de docentes de la Escuela Técnica 2 de Ciudad Jardín, donde asistía la joven, escribieron una carta haciendo notar su decepción de los medios ante tales acusaciones. “La nota misógina, machista y miserable que sale en Clarín “Una fanática de los boliches que abandonó la secundaria”. De la misma manera la consideran los medios que se rasgan las vestiduras de ser "objetivos y afectos a la ley" como el oficialista C5N. El silencio objetivista y para nada condenatorio de parte la TV Pública, dejan que ese "sentido común" crezca, y se vea como normal que las mujeres desaparezcan, o las maten”. “"Educadas, limpias y afectas a la familia y su casa. Que cuiden a los niños, cocinen, laven la ropa, y tengan la casa siempre lista para el sacrificado hombre". Mujeres que, "se visten de forma provocativa, y que por eso les pasa lo que les pasa". Mujeres que "no son como las de antes". Mujeres que "les gusta la joda, la noche, el caño, y aparecer en Tinelli -como máximo- y si no, estar en la bailanta". Mujeres que no tendrían más derechos que los que esta sociedad les "otorga" como doble opresión. Es decir, una visión nefastamente machista que cosifica a la mujer. Y en el caso de Melina, además, la condenan por ser joven.”
“A la hora de la violencia, la “perdida” Melina Romero y la “encontrada” Ángeles Rawson (estudiosa, de su casa y de pantalones de gimnasia) dan exactamente lo mismo. Carne de cañón violar primero y tirar después” decía María Julia Olivan.
Raúl Zaffaroni entiende que la criminología mediática entra en conflicto cuando el poder punitivo comete un error y victimiza a alguien que no puede identificar con ellos y que como víctima no puede negarle espacio mediático. Eso fue exactamente lo que ocurrió con los medios en el caso de Melina Romero, un caso de criminología mediática. En el que se la acusó, prácticamente, de ser culpable de su propio crimen.

Virginia Lottero




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