El
asesinato de la adolescente de 17 años no fue lo único violento del
caso de Melina Romero. Mucho de lo más espantoso vino después con
la masificación de noticias sobre su crimen.
El
pasado 23 de septiembre apareció muerta Melina Romero, después de
su desaparición el 24 de agosto. A partir de este hecho se dieron
múltiples opiniones acerca de un “modelo de adolescente” que
dicen brindaba la joven, algunos periodistas hasta insinuaron la
frase “Ella se la busco”, entre otros desastres.
“Bolichera”,
“fumadora”, “dedicada a la vagancia”, “de padres separados”
son muchos de los adjetivos que se le asignaron a esta joven, como
queriendo dar razones de que merecía morir.
En
una nota a cargo de “Chiche” Gelblung se nombró, la mala
influencia que Miley Cyrus, la actriz/cantante norteamericana, les
brindaba a las adolescentes en sus shows. “Miles de chicas de entre
12 y 20 años idolatran a la estrella estadounidense que, sin
exagerar, impone una escuela
para las futuras Melina Romero:
¿qué clase de influencia es este tipo de artistas para las jóvenes
argentinas que cada fin de semana tienen la posibilidad de imitarlas
en un boliche?” decía “Chiche” en su nota del Diario Veloz.
Sin
embargo, un grupo de docentes de la Escuela Técnica 2 de Ciudad
Jardín, donde asistía la joven, escribieron una carta haciendo
notar su decepción de los medios ante tales acusaciones. “La nota
misógina, machista y miserable que sale en Clarín “Una fanática
de los boliches que abandonó la secundaria”. De la misma manera la
consideran los medios que se rasgan las vestiduras de ser "objetivos
y afectos a la ley" como el oficialista C5N. El silencio
objetivista y para nada condenatorio de parte la TV Pública, dejan
que ese "sentido común" crezca, y se vea como normal que
las mujeres desaparezcan, o las maten”. “"Educadas, limpias
y afectas a la familia y su casa. Que cuiden a los niños, cocinen,
laven la ropa, y tengan la casa siempre lista para el sacrificado
hombre". Mujeres que, "se visten de forma provocativa, y
que por eso les pasa lo que les pasa". Mujeres que "no son
como las de antes". Mujeres que "les gusta la joda, la
noche, el caño, y aparecer en Tinelli -como máximo- y si no, estar
en la bailanta". Mujeres que no tendrían más derechos que los
que esta sociedad les "otorga" como doble opresión. Es
decir, una visión nefastamente machista que cosifica a la mujer. Y
en el caso de Melina, además, la condenan por ser joven.”
“A la hora de la violencia, la
“perdida” Melina Romero y la “encontrada” Ángeles Rawson
(estudiosa, de su casa y de pantalones de gimnasia) dan exactamente
lo mismo. Carne de cañón violar primero y tirar después” decía
María Julia Olivan.
Raúl
Zaffaroni entiende que la criminología mediática entra en conflicto
cuando el poder punitivo comete un error y victimiza a alguien que no
puede identificar con ellos y que como víctima no puede negarle
espacio mediático. Eso fue exactamente lo que ocurrió con los
medios en el caso de Melina Romero, un caso de criminología
mediática. En el que se la acusó, prácticamente, de ser culpable
de su propio crimen.
Virginia
Lottero
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