Zaffaroni
lo explica muy claramente en su libro “La cuestión Criminal”:
“siempre ha existido la criminología mediática y siempre apela a
una creación de la realidad a través de información,
subinformación y desinformación en convergencia con prejuicios y
creencias, basada en una etiología criminal simplista asentada en
causalidad mágica. Aclaramos que lo mágico no es la venganza, sino
la especial idea de la causalidad que se usa para canalizarla contra
determinados grupos humanos, lo que en términos de la tesis de
Girard los convierte en chivos expiatorios.”
Fue
detectada por los sociólogos a fines del siglo XIX, y en la
actualidad se ve difundida mayoritariamente por la televisión, ya
que las imágenes toman un poder especial en el impacto de estas
noticias que, muchas veces, terminan definiendo la agenda de los
medios.
“La
criminología mediática crea la realidad de un mundo de personas
decentes frente a una masa de criminales identificada a través de
estereotipos, que configuran un ellos separado del resto de la
sociedad, por ser un conjunto de diferentes y malos. Los ellos de la
criminología mediática molestan, impiden dormir con puertas y
ventanas abiertas, perturban las vacaciones, amenazan a los niños,
ensucian en todos lados y por eso deben ser separados de la sociedad,
para dejarnos vivir tranquilos, sin miedos, para resolver todos
nuestros problemas. Para eso es necesario que la policía nos proteja
de sus acechanzas perversas sin ningún obstáculo ni límite, porque
nosotros somos limpios, puros, inmaculados.” Explica Zaffaroni.
Se
ve claramente la utilización de palabras policiales o bélicas en la
producción de noticias de estas características. Aunque en la
actualidad se ven con más frecuencia en los medios de comunicación,
desde hace muchos años es palabra corriente en lo cotidiano de la
sociedad, desde los prejuicios en la década de los golpes de Estado
en Argentina, donde el pelo largo, la barba, eran símbolos de
delincuencia. Hoy en día se puede notar en la “gorrita”, la ropa
deportiva y la moto, como simbología de crimen.
“La
criminología mediática asume el discurso de la higiene social:
ellos
(ya que se crea un distanciamiento) son para la criminología
mediática las heces del cuerpo social. Continuando el razonamiento,
resultaría que este producto normal de descarte debe canalizarse
mediante una cloaca, que sería el sistema penal.”
Se
hace ver que el mundo está dividido entre buenos y malos, pero los
que manejan la producción de las noticias, ¿son los buenos o los
malos?
Virginia
Lottero
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