Considero que el futbol profesional no va con mi moral”
Cuando tomó una de las decisiones más importantes de su
vida, la de abandonar el fútbol, admite que sintió un gran vacío, pero que cayó
en una realidad y esa era la de estar descuidando su trabajo, una droguería de
la ciudad que fue fundada por su padre. “Entonces yo estaba dividiendo
mal mi cancha, estaba priorizando la pasión futbolera, y dejando el trabajo el
cual vivo” .En éste, hoy en día,
trabajan su esposa, sus hijos, su yerno y nuera, su primo y su cuñado.
Macri jugaba en Central Córoba, en Rosario, cuando tenía
solo dieciocho años. Tuvo grandes anécdotas relacionadas con penales para
evitar irse a la B, despidos por “insultos”, y años más tardes, valores importantes
que había sabido utilizar en momentos decisivos en diferentes partidos.
Durante el 2011 fue director técnico del Club San Roque,
equipo apreciado en el barrio por su humildad, tradición y respeto. Miguel
sostiene que el barrio influye mucho dentro del equipo, y que para conocerlo es
necesario, primero, conocer el barrio donde se encuentra. “En muchos clubes de
barrios, entre ellos San Roque, el futbol es pasión. Nuestro estilo tiene que
ser de mucho sacrificio, de mucho compañerismo, de mucho compromiso hacia los
colores del club. ”
A diferencia del resto de los directores técnicos, que solo
buscan que los jugadores ganen y les inculcan la idea de que tienen que ganar
para ser alguien importante, Miguel utiliza un método distinto de enseñanza,
busca una persona de bien, que le guste jugar al futbol y que tenga las
condiciones necesarias, trata de armar un buen grupo de trabajo, arma el equipo
y de ahí saca el destacado.
“Yo no me creo el mejor, pero defiendo mis vivencias con
énfasis.” Hoy en día, este personaje tan particular, sigue el trabajo de su
padre en calle Corrientes al 1300, pero no olvida su pasión, que es el futbol,
sino que lo aplica. En la esquina de su negocio, a diferencia del resto de la
gran ciudad de Rosario, se puede ver un banco, que el mismo puso, en
representación de las charlas que se dan en los entre tiempos o antes de un
partido en los vestidores y de los valores que hay que poner en cada momento.
“No hay que hacerse un personaje, hay que ser como uno es”
y como bien lo dice, lo hace.
Pilar Bordoni
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