sábado, 15 de noviembre de 2014

Miguel Macri y el futbol.

Considero que el futbol profesional no va con mi moral”
Fue director técnico durante 24 años de varios clubes de la zona, entre ellos Rosario Central. Jugó profesionalmente, en primera diversión, dentro del equipo de Unión de Santa Fe, y ve al fútbol como una pasión muy grande en su vida. Durante este año, se animó por primera vez a dejar un poco de lado su pasión para enfocarse más en el trabajo.
Cuando tomó una de las decisiones más importantes de su vida, la de abandonar el fútbol, admite que sintió un gran vacío, pero que cayó en una realidad y esa era la de estar descuidando su trabajo, una droguería de la ciudad que fue fundada por su padre. “Entonces yo estaba dividiendo mal mi cancha, estaba priorizando la pasión futbolera, y dejando el trabajo el cual vivo” .En éste, hoy en día, trabajan su esposa, sus hijos, su yerno y nuera, su primo y su cuñado.

Macri jugaba en Central Córoba, en Rosario, cuando tenía solo dieciocho años. Tuvo grandes anécdotas relacionadas con penales para evitar irse a la B, despidos por “insultos”, y años más tardes, valores importantes que había sabido utilizar en momentos decisivos en diferentes partidos.

Durante el 2011 fue director técnico del Club San Roque, equipo apreciado en el barrio por su humildad, tradición y respeto. Miguel sostiene que el barrio influye mucho dentro del equipo, y que para conocerlo es necesario, primero, conocer el barrio donde se encuentra. “En muchos clubes de barrios, entre ellos San Roque, el futbol es pasión. Nuestro estilo tiene que ser de mucho sacrificio, de mucho compañerismo, de mucho compromiso hacia los colores del club. ”

A diferencia del resto de los directores técnicos, que solo buscan que los jugadores ganen y les inculcan la idea de que tienen que ganar para ser alguien importante, Miguel utiliza un método distinto de enseñanza, busca una persona de bien, que le guste jugar al futbol y que tenga las condiciones necesarias, trata de armar un buen grupo de trabajo, arma el equipo y de ahí saca el destacado.

“Yo no me creo el mejor, pero defiendo mis vivencias con énfasis.” Hoy en día, este personaje tan particular, sigue el trabajo de su padre en calle Corrientes al 1300, pero no olvida su pasión, que es el futbol, sino que lo aplica. En la esquina de su negocio, a diferencia del resto de la gran ciudad de Rosario, se puede ver un banco, que el mismo puso, en representación de las charlas que se dan en los entre tiempos o antes de un partido en los vestidores y de los valores que hay que poner en cada momento.



“No hay que hacerse un personaje, hay que ser como uno es” y como bien lo dice, lo hace.  

Pilar Bordoni

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